La reflexión es una estrategia docente sin la que sería imposible innovar. Se trata por lo tanto de una cualidad imprescindible para los docentes.
Además si esta es compartida nos permitirá llegar aún más lejos. Compartir tanto ideas como reflexiones, con el fin de trabajar en ellas para conseguir un mismo objetivo, hará que el número que tengamos de ellas se multiplique, como bien dice el aforismo 1+1=3, el cual nos indica que si tú tienes una idea y yo otra cuando las pongamos en común tendremos tres y no dos debido a que juntos conseguiremos sacar más beneficio a esas dos ideas iniciales, es decir, se dará una sinergia positiva.
El primer paso para iniciar una reflexión como un docente de infantil es realizar una investigación en la propia aula. Un maestro debe de conocer a todos y cada uno de sus alumnos, saber sus necesidades, interés, capacidades, niveles de desarrollo en el que se encuentran y potenciales tanto de forma individual como grupal para poder llevar a cabo una innovación satisfactoria. El profesor será quien mejor conozca estos aspectos y por lo tanto será el que tenga un pronóstico más acertado de si esos proyectos innovadores pueden tener sus frutos o no. Claro está que no siempre acertará, y ahí será donde la reflexión adquiera un mayor papel en la innovación, puesto que el docente deberá revisar sonde está el error, a que puede haberse debido y elaborar las mejores soluciones estando siempre abierto a nuevos cambios y modificaciones. Así mismo debemos tener presente que la colaboración y comunicación tanto entre los profesores de las distintas asignaturas como con la familia es algo esencial, ya que si se dan diferencias muy drásticas tanto en metodologías educativas como en la utilización de instrumentos se podrán crear contradicciones que afectarán negativamente al desarrollo del niño.
No debemos olvidarnos que la mejor forma de conocer a un niño es observando cómo se maneja en libertad, la manera que tiene de tomar decisiones etc. Para ello debemos fomentar su propia experiencia, la forma más sencilla es a través del juego.
Este trabajo de planificación, acción, observación y reflexión es lo que se denomina en educación como Investigación-Acción.
Al igual que el trabajo colaborativo, como he comentado anteriormente, es muy favorable para los docentes será muy positivo para que trabajen los alumnos. Esta metodología, siempre y cuando los grupos sean heterogéneos, aportará a los niños una serie de beneficios y valores que les serán de gran utilidad en su vida cotidiana como son por ejemplo el compañerismo, brindar ayuda, empatía, responsabilidad, etc.
Para que todo esto se lleve a cabo encontramos los proyectos de innovación curricular. Su principal objetivo es el de mejorar la práctica docente y el funcionamiento de los centros mediante la reflexión del profesorado sobre su práctica educativa. Este será elaborado entre todos los decentes, quienes plantearan estrategias y metodologías innovadoras que puedan ser aplicadas, contrastadas y evaluadas en el centro con el fin de mejorar los procesos y resultados educativos.
Otra forma de llevar a cabo proyectos educativos innovadores es la de investigar sobre proyectos que han llevado a cabo en otros centros (preferiblemente con unas características similares a las de nuestro centro, ya que tendremos una mayor garantía de éxito) y que hayan dado resultados positivos para poder implantarlos en nuestro centro.
Por supuesto todo esto no tendrá beneficio alguno si no adoptamos la actitud adecuada para ello. El cambio empieza en uno mismo y si nos quedamos de brazos cruzados esperando a que las cosas cambien por si solas con el paso del tiempo no lograremos nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario