viernes, 20 de febrero de 2015

Innovar más allá de las reformas (Reflexión).

1. Las políticas neoliberales y las reformas educativas.


La preocupación por cambiar la escuela propicia la existencia de diferentes instituciones que se dedican al estudio de este cambio y su eficacia.


Debido a esta preocupación por el cambio proliferan las reformas educativas, que ligadas a las políticas, acaban en el fracaso. El proceso permanente de reformas viene también dado por las directrices supranacionales, que son reformas neoliberales y globalizadoras. Se considera la escuela como una institución que enseña para trabajar, cuyo valor es puramente económico, creando una organización basada en el modelo empresarial y de mercado, con indicadores de competitividad basados en la descentralización, la estandarización de métodos y contenidos, el énfasis en el rendimiento y los procesos de gestión. Estos indicadores de competitividad hacen que las reformas sean imprescindibles para el cambio permanente.


Pero el cambio consiste en fijarse nuevas metas y objetivos desde otros puntos de vista, no en que las administraciones elaboren nuevas leyes y eliminen las anteriores basándose en el capital y creen escuelas competitivas.


Para que todo esto cambie, deben ser las escuelas las que elaboren nuevas leyes centrándose en aspectos como el nivel educativo, las necesidades de los alumnos o las posibilidades de cada uno de ellos para acceder a la escuela o los recursos educativos.


De este modo, una reforma elaborada por la escuela tendrá mayor aceptación y los cambios serán observables, porque se centra en los alumnos.

2. La aspiración a lograr cambios globales y a institucionalizarlos.


La importancia de ajustar la escuela a las necesidades sociales y económicas, reside y encuentra su origen en los procesos de innovación o reestructuración. Estos procesos siguen teniendo el impulso de las administraciones y los diferentes expertos del sistema educativo. Es decir, las administraciones quieren modernizarlo todo en un periodo de tiempo muy corto, por lo que se genera mucha presión.


Son las propias administraciones las que crean los cambios con el fin de que los profesores las hagan suyas. Pero el cambio es algo muy complejo, y aunque sea el centro escolar el referente del cambio si no son los docentes los que crean o hacen suyas esas ideas, el cambio fracasará. Existen más posibilidades de éxito de las ideas de los docentes que de las de los agentes externos, pues estos últimos no conocen las situaciones de forma tan directa y detallada.


Se pretende conseguir la institucionalización, mientras que lo fundamental es que el cambio sea el adecuado y perdure en el tiempo. Esto se consigue mediante la coordinación y la implicación de los docentes en el día a día. El problema surge cuando, al no estar institucionalizada la idea, esta no se puede llevar a cabo, por lo que las propias instituciones deben crear condiciones que faciliten la implicación del profesorado, que es quien debe acoger y sostener los cambios educativos.


Los centros innovadores se caracterizan por el desarrollo del curriculum, el desarrollo profesional y la mejora de la escuela. Algunos centros se adaptan a todas las necesidades individuales, asegurando el éxito. Las condiciones organizativas y materiales y los apoyos institucionales son de una gran importancia al llevar a cabo el cambio, aunque el punto más importante sigue siendo la implicación del profesorado.

3. Frente a la voluntad de durar, la intermitencia.


El proceso de cambio no tiene continuidad ni previsibilidad, por lo que en la modificación existente es lineal progresivo y acumulativo, aunque contando con la cualidad del cambio educativo y los límites de conceptualización de la innovación pasa a ser un proceso de transformación global. Este proceso se sostiene en un cambio planificado cuyo modelo es la institucionalización, aunque pretende cosas que no son posibles. Antes de elaborar otro nuevo cambio o innovación se debe pensar en los anteriores y centrarse en la razón del fallo de esa reforma, una pregunta quizás olvidada a la hora de cambiar las reformas.

Para que no se vuelva a fracasar hay que centrar los cambios educativos en la posición de cada maestro, teniendo en cuenta sus experiencias y sus circunstancias concretas que van cambiando con el paso del tiempo. A la hora de realizar una buena teorización debemos pensar en las estructuras y condiciones que poseemos, ya que nos pueden crear posibilidades u obstáculos para la acción de cambio. Todo esto es un proceso largo y continuo, en el que no solo los maestros aprenden sino que también tienen que aprender a desaprender para dejar de mirar lo que no ha sido útil, dejar en suspense lo que sabemos y lo pudimos aplicar en otras situaciones y atender a cada situación según lo requiera.

La naturaleza de los cambios es la intermitencia, pero el maestro debe estar incluido en los cambios del sistema educativo. Las teorizaciones y las prácticas derivadas de esta intermitencia son iniciativas para la creación de estructuras, condiciones y normas, que terminan siendo obstáculos, impiden la libertad, realizando cambios no significativos y no implican a los maestros. Pero no se debe reducir todo al buen criterio de los enseñantes.

En este proceso permanente hay que atender a las diferentes situaciones adecuándose para que sean eficaces. Es decir, no se pueden usar viejas respuestas a nuevos problemas ya que esto anula las posibilidades de éxito.

Este proceso no solo forma parte del profesorado sino que también tienen que empezar a involucrarse los alumnos, implicándose en primera persona y ejerciendo su libertad, intercambio y autoridad, partiendo de la experiencia. Por eso, se quiere conseguir el acercamiento de los estudiantes de la Facultad de Educación para darle una continuidad a estas prácticas, ya que todos y cada uno de ellos, estamos ciertamente involucrados, y de esta manera, no nos centraremos en la voluntad de durar sino en la capacidad de quienes quieren seguir formándose para cultivar su propio camino, recibiendo ganancias en un futuro.

Para finalizar, las propuestas de cambio son actividades en las que la mayoría de las personas que forman parte del mundo de la educación están involucrados de manera directa o indirectamente. Por ello, pensamos que cada uno de nosotros tenemos que aportar ese granito de arena y luchar por lo que es nuestro y por lo que queremos, porque si nunca empiezas a luchar por lo que quieres no lograrás conseguir tus objetivos.


4. El sentido del cambio: del interior al exterior.


Es imprescindible cambiar la relación de las personas con el mundo y todo lo relacionado con ellas en lugar de que cambie el mundo ya que si se quiere cambiar algo hay que pensar en ello y llevarlo a cabo, no esperar que cambie solo. Por lo tanto hay que participar en el cambio de la escuela desde dentro.


Un claro ejemplo de esta forma de cambio es la autorriforma gentile llevada a cabo en Italia, un movimiento de transformación de la escuela desde infantil hasta la universidad. No espera reformas externas ni la ayuda de especialistas ni expertos, sino que la reforma se realiza desde el interior de la escuela, dando una gran importancia a la calidad de las relaciones.


Este proceso está basado en la relación de aquellos que conviven en la escuela. Lo que se pretende conseguir es un encuentro entre varias generaciones (padres, alumnos, profesores), propiciando así la construcción libre del saber.


El motor de los cambios ha de ser la responsabilidad, las competencias personales y todo lo que se pueda hacer en primera persona en el presente, no en un futuro imaginario que se base en el mundo que se quiere mejorar. Esto, es algo que se olvida cuando los cambios vienen impuestos desde arriba. No se trata de ir en contra de las leyes, si no de actuar de forma propia respetando las mismas.

5. Una investigación a la altura de la realidad: escuchar el saber de la escuela.


Los saberes experienciales o conocimiento local se generan en la práctica cotidiana. Estos saberes circulan por la escuela junto con el conocimiento experto, que nace fuera de la práctica y con frecuencia a espalda de ella. No se le da a la práctica su valor correspondiente. Los saberes prácticos son esenciales y de ellos podemos construir unas teorías.


Se necesitan diferentes estrategias de investigación adecuadas a las características de estos saberes que, a su vez, estén ligados a la experiencia. Existe la necesidad de buscar una investigación que ponga en contacto más directo a las personas con el mundo en lugar de elaborar una teoría para explicarlo o controlarlo.



La investigación debe reconocer el saber de los maestros, porque son los que pueden hacer la mayor aportación a esta investigación académica. Se debe entender que la práctica educativa y los maestros son objetos de investigación muy importantes y no hay que dejarlos de lado. Un profesor a través de su experiencia en determinadas situaciones específicas será capaz de crear teorías que le ayuden al cambio, pues verá lo que tiene que modificar o no y de qué manera hacerlo.